Hay palabras que están cargadas de fuerte contenido emotivo por el significado que se ha conseguido darles pero, en realidad, valen poco para describir la validez o invalidez de una organización que presente una enseñanza espiritual.
Veamos algunas de ellas:
¿Qué es una secta?
Originalmente la palabra se aplica a aquellos que defienden una doctrina particular, desgajada del cuerpo de otra más general (la secta de Lutero, de Calvino, etc...). Coloquialmente se usa para describir a todo grupo minoritario que presente sobre un tema específico (espiritual, cultura, etc.), una doctrina diferente de la que es aceptada por la mayoría (decimos que está "vigente" hasta ese momento).
El cristianismo fue una "secta" durante muchos años y lo mismo puede decirse de otros movimientos que hoy son religiones universales. Igualmente puede hablarse de "sectas" en el terreno político, cultural e incluso científico donde se hayan formulado doctrinas, variantes de doctrinas o antidoctrinas defendidas minoritariamente.
Sahaja Yoga es un movimiento minoritario y presenta una doctrina, que en cierto modo puede entenderse como una variante de otras doctrinas mayoritarias. Sólo en ese sentido sería una secta.
El "lavado de cerebro"
Todo aquel que presenta una doctrina pretende convencer a los demás de su validez para el propósito propuesto. Ese intento de convencer no puede ser condenado. Podría discutirse la doctrina o el método usado para convencer pero no el que se intente. ¿Acaso la sociedad convencional no nos somete a un constante "lavado de cerebro" en la televisión, radio, libro, iglesias, partidos, etc..., con métodos claramente abusivos y con doctrinas (consumismo, violencia, sexo, etc...) deleznables?
Sahaja Yoga pretende transmitir su doctrina y su experiencia con métodos totalmente abiertos y sometidos siempre a la crítica de la razón.
La "sumisión"
Si existe un maestro de cualquier tipo (y con más razón, un maestro espiritual) se le debe respeto y obediencia. Si las demandas del maestro parecen intolerables lo único que se puede hacer es abandonarlo. Jesucristo, Buda y todos los grandes Maestros han tenido esa relación con sus discípulos y ninguna otra es posible.
De la misma forma, en Sahaja Yoga existe un Maestro de gran talla espiritual que es Shri Mataji Nirmala Devi. Todos sus discípulos mantienen en todo momento su libertad interior para aceptarla o rechazarla, para seguir su enseñanza o abandonarla(no existen coacciones, sugestiones, ni presiones de ningún tipo, como podría comprobar cualquiera que asista a los cursos o se incorpore a la actividad de la Asociación Cultural). De la misma forma Ella puede expulsar del colectivo sahaja a quien perturbe su armonía.
Podríamos analizar otros "calificativos" demagógicos que se utilizan en relación con las sectas y que explican poco de su validez.
Por ejemplo "los daños síquicos". ¿Quién puede juzgar los daños que producen a los niños y a adultos los "Rambos", la cultura de la competencia y el éxito personal a toda costa, etc...? En un juicio a una secta de Barcelona se utilizaba como acusación de "daños síquicos" el que a los niños no les apetecía ver la televisión, ni jugar con los juguetes habituales (esto es, pistolas, coches de carreras y muñecos de superheroes). No queremos negar, no obstante, el que puede haber casos donde la patología sea evidente.
Un grupo minoritario con una doctrina espiritual siempre será una "secta". Como intentará convencer a otros, se podrá decir que hace "lavado de cerebro", si tiene un maestro vivo al que respetará, se hablará de "sumisión", etc.
Todo esto sólo es material para "inquisidores maníacos", en cambio hay ciertas señales que pueden servir para emitir un juicio sobre la naturaleza de una "secta".